Era domingo, o quizás no. Tampoco importaba mucho. Lo cierto es que me sentía mejor, después de tanto tiempo, era una sensación extraña.

Abrí despacio los ojos, más bien se me abrieron ellos solos; tenían ganas de amanecer después del crudo invierno. Yo seguía instalada bajo mi edredón, en mi guarida de plumas, sin querer salir, atontada por la dulce sensación de calor que me invadía y me provocaba una sonrisa infantil. Los ojos se despertaron antes que el resto del cuerpo y mucho antes de que yo fuera consciente de la vida; estaban mirándolo todo, ansiosos de realidad y de color, ansiosos de mañana. Mientras ellos recorrían ociosos la estancia, que a pesar de ser la misma habitación en la que había yacido cada noche y cada día de los últimos tres meses, se me antojaba distinta, quizás, tan solo quizás, porque era yo la que era diferente; pues mientras ellos se perdían en cada esquina de aquel lugar, igual que hasta hacía poco se habían perdido por las esquinas de mi alma cansada, el resto del cuerpo se desperezaba despacio, sin prisa pero sin pausa; sin embargo, yo seguía inútilmente resistiéndome a lo inevitable.

De pronto supe que todo había acabado, que por primera vez en tres meses me iba a levantar de la cama entera. Me senté en el borde de la misma despacio y me miré los pies; mis ojos seguían revoltosos. La pereza me pudo en el último momento, pero solo por un instante y me dejé caer hacía atrás. Respiré hondo, me sorprendió un olor a frescura matinal, a día recién hecho. Puse los brazos en cruz y me abracé. Volví a incorporarme.

Ahora todo el dolor del pasado me parecía lejano, irreal, inventado por mi mente despistada. Cada vez que alguien en estos tres meses me decía: - " Es cuestión de tiempo."- Yo no le creía. - " Todo pasa. El tiempo pone todo en su lugar, lo cura todo."- Palabras vanas entonces que hoy cobran sentido, era cierto, es cierto. Ahora sé que todo pasa, ahora sé que el tiempo lo cura todo, ahora sé que en algún lugar está mi lugar.

Desde este punto se me hace difícil recordar cómo empezó todo, cuándo me quedé a oscuras, cuándo, por qué y quién apagó la luz.

Recuerdo un tiempo que ahora entiendo feliz y luego una sucesión de acontecimientos de toda calaña, buenos, malos y ni buenos ni malos. Luego llegó el vacío, la pereza, la ausencia, la desgana, la oscuridad, el miedo, la tristeza, la soledad, demasiados compañeros de viaje. Más tarde llegó la agonía y el ahogo, el vivir sin vivir, el morir sin morir, el llorar sonrisas.

© M.S.G
PORQUE YO QUIERO QUE LO SEA

Hoy sé que todo aquello ha sido escondido, apresado, vencido y condenado y no sé por qué ahora.

Me siento despierta y ha vuelto el color a los objetos, color que seguramente nunca se fue, que fueron mis ojos, hoy juguetones, los que se inmunizaron a él.

Ya me he levantado, giro la cabeza para mirar mi celda. Ayer en mi puerta colgaba un cartel que decía: " Cerrado por derribo.". Hoy cierro esa misma puerta y sé que pone: "Próxima inauguración."

Hoy empiezo de nuevo, pero nunca desde el principio, hoy empiezo desde donde lo dejé, un poco más vieja, un poco más dolorida, un poco menos inocente.

Salgo de la habitación desnuda como los recién nacidos, me voy al jardín y me empapo de rocío.Hoy soy hierba porque me da la gana. Hoy comienza un domingo cualquiera, en una ciudad cualquiera, de una persona cualquiera.

Hoy es domingo porque yo quiero que lo sea.

No sé cómo ocurrió, yo me di cuenta de pronto, pero quiero creer que fue un proceso degenerativo vital que acabo por mermar mis defensas. Allí no había puertas por donde salir y al principio me empeñé en buscar la puerta por la que había entrado, con la vaga esperanza que fuera reversible, pero resultó ser de un solo sentido.

Después no seguí buscando, fue entonces cuando intenté adaptarme a aquel lugar y convertirlo en un rincón acogedor. Antes de que pudiera lograrlo, llegó la ira, una ira desmedida y autodestructiva, lo que acabó por llevarme a la indiferencia cínica y finalmente al coma cerebral y cardíaco, no pensaba nada, no sentía nada, yo misma era nada.