De
la consciencia de descansar sobre la nada.
De
la existencia vacua; de deshabitarme en un descuido.
De soñar sin dormir, de impotencia para gritar sueños
y de la certeza de su irrealidad.
De
que me inunde la frialdad
de que el atisbo de una llama arrebatada se sofoque antes del calor.
De templarme hasta ser acero.
De ser gota a gota control.
De desatarme en corto.
De gastar pensamiento en salvas.
Del gran atrevimiento de boca pequeña.
De
las brumas de vapor de sangre que hierve a borbotones;
que enturbian el cristal de ver la vida.
De
nada tangible, de nada real.
De no creerme una mierda.
Y
de irradiar fracaso.